Tuesday, October 26, 2010

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PRESENTAN LIENZOGRAFÍAS DE FERNANDO UREÑA RIB EN DOMINICANA MODA


 



 

Reproducciones sobre lienzo de las pinturas Orgánicas de Fernando Ureña Rib fueron presentadas en la recién finalizada feria Dominicana Moda, que reunía a modistos, diseñadores, artistas y artesanos de todo el país en el más versátil encuentro de la moda Dominicana.
La producción, selección y presentación estuvieron a cargo de Patrick Ureña, hijo del pintor, quien ha venido trabajando con el artista en la realización del conjunto de gran calidad técnica y de poderosa presencia visual.


 

Orgánica es una edición limitada, numerada, firmada e intervenida por el artista. La serie de pinturas y esculturas Orgánicas de Ureña Rib se presentó en el Palacio de Bellas Artes a principios de año. Según Ureña Rib, las reproducciones de arte sirven la función de dar a conocer el trabajo artístico de la misma manera que lo hizo en su momento el grabado. Son piezas de colección que tienen un alto valor cultural ya que incursionan de manera lúdica en la mente del espectador. Las Lienzografías de Ureña Rib tienen un precio sumamente asequible y su adquisición contribuye a las labores que realiza la Fundación Ureña Rib y el Latinartmuseum.com para la difusión del arte latinoamericano.


 


 

BUENAS NOTICIAS PARA LOS ARTISTAS DOMINICANOS


 

En la pasada audiencia del día 21 de octubre, los abogados de la parte querellante pidieron a la jueza un aplazamiento indefinido del caso, porque se había llegado a un acuerdo, informando además que  el Poder Ejecutivo le entregaría una casa a nuestro demandante a fin de que el CODAP permaneciera en su local.


 

Como podrán ver son excelentes noticias para nosotros y el sector cultural de nuestro país, por lo que esperamos que en un tiempo breve  todo quede  resuelto y que podamos al fin contar con el certificado de  título de propiedad a nombre del Colegio Dominicano de Artistas Plásticos.


 

Por otra parte  el mismo día de la audiencia nos trasladamos al CODAP. En donde procedimos a  quitar el letrero que decía  no al desalojo,  a solicitud del Señor Leoncio Almánzar, Director de la Corporación Dominicana de Empresas Estatales (CORDE)  quien  ha interpuesto de sus buenos oficios a fin de encontrar la solución definitiva del conflicto.

 
 

Hilario Olivo

Secretario General

CODAP


Gracias al trabajo intensivo del Vicecónsul de la República Dominicana, Ramón Feliz y sus colaboradores, los escritores invitados a la Feria del Libro más grande el Mundo, que se lleva a cabo en la Ciudad de Frankfurt del Meno pudieron presentar sus obras en la Universidad Wolfgang Göthe Universität de ésta ciudad. Los escritores Fernando Ureña Rib, Federico Jovine Bermúdez, Osiris Madera  e Isael Pérez agradecieron al Profesor Roland Spieler, catedrático de Literatura por la acogida y oportunidad que les brindó la Universidad de Frankfurt para presentar sus obras ante estudiantes de literatura, Latinoamericanos residentes en Alemania amantes a la lectura e invitados especiales. En su presentación Federico Jovine Bermúdez, dio a los asistentes un recuento de la historia antropológica de la República Dominicana, aclarando la diferencia y peculiaridad del pensamiento de la sociedad dominicana frente a las del resto de sociedades latinoamericanas. 

Su literatura, según el escritor, está y estará comprometida siempre con la verdad y por ello se siente orgulloso de ser portador de ella.

Fernando Ureña Rib, antes de leer de su libro "Otra versión del Paraíso" dio explicación de su estilo literario: una narrativa que estimula todos los sentidos. "Cuando escribo mejor, es cuando no pienso" declara el escritor, quien al final de su presentación ganó fuertes aplausos.

Ureña sostuvo durante su intervención, que la feria Internacional del libro de Frankfurt " es el lugar ideal para que el escritor dé a conocer su obra entre las editoriales del mundo, las universidades, y sobre todo el inmenso público, conocedor que muestra gran interés por la literatura dominicana y latinoamericana" Isael Pérez, presidente de Editorial Santuario, agradeció al profesor Roland Spiller por  acoger a los escritores dominicanos en la Universidad Wolfgang Goethe de Frankfurt. El poeta y editor Pérez destacó la calidad de la literatura dominicana, tanto en verso como en prosa y se comprometió a colaborar en acuerdos para traducir y editar escritores dominicanos en alemán y otras lenguas.

Por su parte, Osiris Madera hizo la presentación de sus libros "Maura", la narración de un matrimonio figurado en plena campaña política de matiz dominicano,  y "Lía", novelas que propone una "..Solución al enigma del sentido de la vida, cuya trama tiene lugar en el centro colonial restaurado de la ciudad de Santo Domingo .

El escritor dominicano cerró el acto con un agradecimiento abierto al Ministerio de Turismo, al Ministerio de Cultura de República Dominicana y a Ramón Feliz por la labor de promoción de sus obras en el marco de la Feria Internacional del Libro en Frankfurt.

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Friday, February 19, 2010

La mula coja

LA MULA COJA

Un cuñado de mi difunto padre, se casó recientemente con la tía de su segundo hermano (una señora algo mayor que parecía una bruja) y decidieron pasar la luna de miel en un caserón casi abandonado, perteneciente a la suegra de su primo menor, en las montañas de Neyba.


Una mañana, cuando la luna de miel había concluido, el cuñado de mi padre decidió que quería quedarse allí algunas semanas más. Dejó a su mujer tendiendo la cama, le pidió que le guardara tilapias asadas, le dio un beso y salió. Cuando se disponía a bajar caminando por la ensenada, notó que había una mula aparejada al tronco de un tamarindo inmenso que había al frente. No se sorprendió, porque en esos campos la gente suele ser muy servicial, así que montó la mula y con ella bajó al pueblo para llamar por teléfono a la suegra de su primo menor, quien no objetó para nada la petición, ya que esa casa nunca se utilizaba. La suegra le aseguró que al contrario, si querían quedarse a vivir allí les harían a todos un favor, porque debido a las distancias y al súbito aumento en el precio de los combustibles, ya nadie en la familia quería ir a esa casa ni de visita. Aunque era una casa grande donde se estaba muy bien, con sus balcones solariegos, sus hamacas, mecedoras y una cocina fuera de la casa donde era fácil ahumar carne y pescado. En la zona existen crías lagunares de tilapias, de modo que no es difícil sobrevivir allí si uno es capaz de sembrar y cosechar sus propios víveres y legumbres.





Sin embargo, esa tarde, cuando el cuñado de mi difunto padre regresó a la montaña para darle las buenas noticias a su mujer, no la encontró. El supuso que ella habría bajado a la laguna para buscar tilapias y triculí y como estaba tan agotado por el viaje en mula, se echó en una hamaca que había en el patio y se durmió rotundamente hasta el día siguiente. Cuando lo despertaron los gallos y las avispas él notó que su mujer no estaba y que la cama estaba aún tendida con las sábanas frescas del día anterior. De modo que bajó en la mula a la Laguna de las Tilapias y les preguntó a los pescadores si habían visto a su mujer por aquellos predios y ellos dijeron que hacía una semana no la veían. Entonces él dio la vuelta a la redonda a aquella montaña escarpada, y descubrió cascadas, precipicios y manantiales que no se imaginó existieran. La mula, que era coja, se resistía a aventurarse por aquellos escarpados desfiladeros, pero el cuñado de mi difunto padre insistía en arrearla, puyándola por las ancas, espueleándola y aumentando aún más su dolor, su cojera y su angustia.
Desalentado y triste, e imaginando lo peor, el pobre cuñado de mi difunto padre regresó a la casa en las montañas ya muy entrada la noche. Tres estrellas, alineadas en medio del cielo le indicaron el camino. Le quitó las cinchas, el aparejo, y le echó tres baldes de agua a la mula, para refrescarla y él se encogió en un catre que había en la sala y se durmió tranquilo, como Dios después del Diluvio. Cuando despertó, aturdido aún por el cansancio, notó que su mujer (que parecía una bruja) estaba acostada, roncando, sobre la cama tendida y no se levantó hasta tres días después. Notó además que ella renqueaba y que tenía magulladuras y puyones en las nalgas. La mula coja, sin embargo, no se volvió a ver jamás.
FERNANDO UREÑA RIB

La mula coja

LA MULA COJA

Un cuñado de mi difunto padre, se casó recientemente con la tía de su segundo hermano (una señora algo mayor que parecía una bruja) y decidieron pasar la luna de miel en un caserón casi abandonado, perteneciente a la suegra de su primo menor, en las montañas de Neyba.


Una mañana, cuando la luna de miel había concluido, el cuñado de mi padre decidió que quería quedarse allí algunas semanas más. Dejó a su mujer tendiendo la cama, le pidió que le guardara tilapias asadas, le dio un beso y salió. Cuando se disponía a bajar caminando por la ensenada, notó que había una mula aparejada al tronco de un tamarindo inmenso que había al frente. No se sorprendió, porque en esos campos la gente suele ser muy servicial, así que montó la mula y con ella bajó al pueblo para llamar por teléfono a la suegra de su primo menor, quien no objetó para nada la petición, ya que esa casa nunca se utilizaba. La suegra le aseguró que al contrario, si querían quedarse a vivir allí les harían a todos un favor, porque debido a las distancias y al súbito aumento en el precio de los combustibles, ya nadie en la familia quería ir a esa casa ni de visita. Aunque era una casa grande donde se estaba muy bien, con sus balcones solariegos, sus hamacas, mecedoras y una cocina fuera de la casa donde era fácil ahumar carne y pescado. En la zona existen crías lagunares de tilapias, de modo que no es difícil sobrevivir allí si uno es capaz de sembrar y cosechar sus propios víveres y legumbres.





Sin embargo, esa tarde, cuando el cuñado de mi difunto padre regresó a la montaña para darle las buenas noticias a su mujer, no la encontró. El supuso que ella habría bajado a la laguna para buscar tilapias y triculí y como estaba tan agotado por el viaje en mula, se echó en una hamaca que había en el patio y se durmió rotundamente hasta el día siguiente. Cuando lo despertaron los gallos y las avispas él notó que su mujer no estaba y que la cama estaba aún tendida con las sábanas frescas del día anterior. De modo que bajó en la mula a la Laguna de las Tilapias y les preguntó a los pescadores si habían visto a su mujer por aquellos predios y ellos dijeron que hacía una semana no la veían. Entonces él dio la vuelta a la redonda a aquella montaña escarpada, y descubrió cascadas, precipicios y manantiales que no se imaginó existieran. La mula, que era coja, se resistía a aventurarse por aquellos escarpados desfiladeros, pero el cuñado de mi difunto padre insistía en arrearla, puyándola por las ancas, espueleándola y aumentando aún más su dolor, su cojera y su angustia.
Desalentado y triste, e imaginando lo peor, el pobre cuñado de mi difunto padre regresó a la casa en las montañas ya muy entrada la noche. Tres estrellas, alineadas en medio del cielo le indicaron el camino. Le quitó las cinchas, el aparejo, y le echó tres baldes de agua a la mula, para refrescarla y él se encogió en un catre que había en la sala y se durmió tranquilo, como Dios después del Diluvio. Cuando despertó, aturdido aún por el cansancio, notó que su mujer (que parecía una bruja) estaba acostada, roncando, sobre la cama tendida y no se levantó hasta tres días después. Notó además que ella renqueaba y que tenía magulladuras y puyones en las nalgas. La mula coja, sin embargo, no se volvió a ver jamás.
FERNANDO UREÑA RIB